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Violencia y acoso contra las trabajadoras sexuales

Por   /  13 enero, 2020  /  No hay comentarios

En los últimos años se ha alzado en todo el mundo una lucha feminista que reclama el cumplimiento real de los derechos de las mujeres. Las mujeres reivindican el derecho a la igualdad, sobre todo en el terreno laboral. Pero si hay un sector especialmente desigual y maltratado que afecta mayoritariamente a mujeres, es el de la prostitución. Las trabajadoras sexuales son un colectivo vulnerable que sufre diariamente violencia y acoso

En Colombia, al igual que en muchos países del mundo, la prostitución no tiene un marco legal que garantice los derechos laborales, económicos y sociales de las mujeres trabajadoras. La no existencia de una ley básica que regule esta actividad deja a las prostitutas totalmente desprotegidas. A efectos prácticos, esto significa sin jubilación, sin acceso a créditos para adquirir una vivienda, sin un espacio de trabajo seguro y sin seguro médico, entre otras. A cambio, queda toda una red de acoso, violencia y clandestinidad. 

Actualmente existen organizaciones como la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica (RedTraSex), la Asociación de Mujeres buscando Libertad (ASMUBULI), activistas por los derechos de las trabajadoras sexuales y redes sociales como Pasión Erótica que dedican sus recursos a dotar de herramientas a estas mujeres.  

Reclamaciones de las trabajadoras sexuales

Las peticiones de las mujeres que ejercen la prostitución van por dos vías. Una de ellas reivindica mejoras en el terreno laboral y otra reclama ayuda para aquellas mujeres que quieren dejar esta actividad. Para ambas lo fundamental es el reconocimiento de sus derechos. No hay que olvidar que la reputación de estas mujeres es bajísima. Pero, al mismo tiempo, su trabajo genera importantes cantidades de dinero. 

Muchas denuncian, sin ir más lejos, el maltrato al que son sometidas, tanto físico como psicológico. Pero no únicamente por sus clientes sino también por la policía. Según los datos de una reciente encuesta de una ONG, más del 80% de las mujeres prepago de Bogotá padecen episodios de ansiedad debido a las condiciones de su trabajo. 

Es por ello, que muchas mujeres deciden buscar otro medio de vida. Pero, al estar apartadas de la sociedad e invisibilizadas, sus salidas laborales son escasas. No se invierte lo suficiente en atención, formación y ayuda a la búsqueda de nuevas oportunidades. Hay que tener en cuenta que muchas trabajadoras sexuales no solo no tienen ningún tipo de formación sino que tienen problemas de salud a nivel físico y psicológico. 

Diversas asociaciones ponen el foco en que criminalizar al cliente no es la solución, una opción presente en el debate público y en una noticia tras otra en los medios de comunicación. Afirman que esta medida solo provocará que la actividad se vuelva más clandestina y menos segura, si cabe.

El acoso como hábito

Además de las condiciones nefastas de trabajo, existe una problemática que la mayoría sufre: el acoso. Según los expertos en psicología, el perfil de acosador habitual son hombres con una autoestima verdaderamente baja. Personas que se han sentido rechazadas en distintos momentos de su vida y, por tanto, tienen rencor y resentimiento. Un sentimiento negativo que vuelcan sobre otras personas. Eso les provoca inestabilidad y son frecuentes los comportamientos en los que exhiben sus celos, cambios de humor y una actitud de control sobre su víctima. La invasión del espacio personal, rebasar los límites marcados o mostrar agresividad son formas habituales de actuar en un acosador. 

Aunque en la teoría son fácilmente identificables, es muy habitual que la víctima se encuentre en una situación de total vulnerabilidad y que no vea con claridad que está siendo sometida a vejación y acoso. Es importante saber que la herramienta más poderosa del acosador es el miedo de la mujer, con lo que se sienten poderosos, controlando la situación. 

Esta lacra no algo que vivan únicamente las trabajadoras sexuales, pero se agrava especialmente en su caso ya que la mayoría no cuentan con recursos para recibir la ayuda adecuada y acaban por normalizarlo. Ante cualquier situación de acoso es imprescindible denunciar con la máxima urgencia ya que se trata de un delito grave. Es aconsejable buscar siempre ayuda en personas cercanas, apoyo de familiares o amigos que te acompañen en el proceso. 

También se recomienda buscar un profesional médico para paliar o disminuir cualquier consecuencia negativa en la salud de la víctima. Los efectos para la salud de estar sometida a una situación de acoso a veces no son visibles a corto plazo pero son múltiples y complejos. Puedes sentirte con baja autoestima, padecer ansiedad, estrés, baja calidad de sueño además de otras consecuencias como sentimiento de culpa o, en última instancia, depresión. 

Si la víctima es consciente de que está sufriendo acoso deben evitar desde el principio todo tipo de contacto con el acosador y evitar exponerse a situaciones que impliquen riesgo. El apoyo de otras personas es imprescindible. 

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