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Productividad ¡divino tesoro!

Por   /  9 septiembre, 2020  /  No hay comentarios

Productividad ¡divino tesoro! La productividad puede ser algo tan amplio y el significado de ser productivo tan distinto, que resulta complicado llegar a una definición suficientemente genérica como para que sea universal para todos.

Por un lado podríamos hablar de la productividad afín a la Economía que se refiere a la relación entre la cantidad de productos obtenida mediante un sistema productivo y los recursos empleados en su producción. En este sentido, la productividad es un indicador de la eficiencia productiva.

Y por otro, podríamos tratar el tema de la productividad laboral, indicador de eficiencia que se obtiene de la relación entre el producto obtenido y la cantidad de insumos laborales invertidos en su producción.

Sin embargo, la productividad de la que vamos a tratar en este post, afecta al terreno particular del individuo, hablamos de la productividad a nivel personal.

¿Qué es la productividad personal?

La productividad es un factor íntimamente ligado al rendimiento y al tiempo.

Esto quiere decir que mientras menos tiempo se emplee en obtener un producto determinado, podemos considerar que somos más porudctivos y nuestro rendimiento es mayor.

De esta manera, se puede definir la productividad personal como la relación entre los resultados deseados y el tiempo utilizado para obtenerlo.

Factores que condicionan la productividad personal

  • Felicidad. Ser feliz significa estar satisfecho con lo que haces. Por ello, el ser feliz te hace más productivo y el ser más productivo te hace ser feliz. «Tanto monta monta tanto».
  • Motivación. La productividad es sobre todo una cuestión de actitud.
  • Energía. Es muy importante para mejorar la productividad en cualquier contexto.
  • Organización. Hacer una lista de cosas por hacer. Anotar tareas concretas. Debe estar claro lo que hay que hacer. Establecer prioridades, Planificar el día y por último aprender y mejorar diariamente.
  • Concentración. No te distraigas con nada, céntrate en una sola cosa a la vez, mantén ordenado tu «ecosistema» y analiza cuáles son tus horas más productivas.
  • Cuidados: Duerme bien, come bien, realiza pequeños descansos de vez en cuando y procura levantarte temprano y aprovechar el día.
  • Vigila el entorno. Las características físicas del medio que nos rodea son fundamentales para influirnos positiva o negativamente, así pues hay que tener especial cuidado con el ambiente en que nos desenvolvemos.

¿Qué es ser productivo?

Definir qué es ser productivo no es ni mucho menos tarea fácil. Este es un término bastante subjetivo. Lo que para unos es ser productivo para otros no lo es, porque aún no ha alcanzado la meta autoimpuesta por él mismo.

Se podría decir que ser productivo se basa en cumplir cuatro claves esenciales:

– Saber decidir qué quieres y qué no quieres hacer.

– Saber elegir qué es lo mejor en cada momento.

– Ser capaz de hacer todo lo que decidiste hacer.

– Lograr cumplir las tareas y evitar pasarlas para el otro día.

Cómo ser productivo y no morir en el intento

Ciertamente ser productivo no significa ser polifacético ni ocupar muchas horas realizando algo, «lo bueno, si breve, dos veces bueno».

– El primer hábito de una persona altamente productiva tiene que ver con la capacidad de transformar el desorden en orden.

– Igualmente se debería tener una lista de propósitos a realizar, es decir, definir los objetivos, controlando el tiempo.

– Asimismo, es conveniente ceñirse a una idea y no abandonarla con otras distracciones, es decir, focalizar la atención de tarea en tarea y por supuesto, evitar la improvisación.

– Libertad. Ser dueño de nuestra vida y de nuestros actos. En todo momento saber qué se tiene entre manos y no depender de los demás. Siempre estár en condiciones de tomar las mejores decisiones y sentirse bien con ellas.

– Conciliar lo “profesional” y lo “personal”. No dejar que el terreno profesional invada los demás aspectos de nuestra vida, equilibrando perfectamente todos los compromisos adquiridos, que competen a las diversas áreas de responsabilidad presentes en la vida.

– Reflexionar y revisar: Dedicar parte del tiempo a reflexionar y revisar nuestro método de productividad para de esta manera tener siempre actualizados los proyectos. Saber todos los días cuáles son nuestras tareas principales, para con ello conseguir un hábito con el que mantener viva y despierta nuestra realidad productiva.

– Descansar y desconectar. Al igual que los deportistas de élite alternan periodos de alto rendimiento con descanso profundo, la alta productividad exige periodos de desconexión. Si no se descansa debidamente, no es de extrañar que se desencadene una pérdida progresiva de la productividad que se acabará relacionando con emociones de desaliento, desmotivación e inseguridad ante los objetivos.

Para concluir, es conveniente, recordar que la productividad no consiste sólo en hacer más cosas, sino también en hacer las cosas correctas. Analizar el porqué de cada tarea te ayudará a saber si realmente lo que estás haciendo te está acercando a tus objetivos. Probablemente haya muchas cosas o tareas que no necesites hacer, o compromisos a los que puedas decir que no. Intenta simplificar las tareas y seguro que notas el cambio.

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