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Para evitar autopsia independiente del cuerpo del capitán Acosta, Maduro lo manda a enterrar

Por   /  12 julio, 2019  /  No hay comentarios

En Venezuela ni siquiera los muertos pueden ser libremente enterrados. El cuerpo del capitán naval Rafael Acosta lo mantuvieron ilegalmente en la morgue de Caracas durante 12 días después de su fallecimiento; toda vez que desapareció de manera forzada y tras haberlo mantenido por siete días en una sede de la DGCIM (Dirección General de la Contrainteligencia Militar).

Las torturas tan brutales a las que fue sometido lo dejaron moribundo, siendo enviado a un hospital por orden de un  juez donde murió.

Realizada la autopsia fue puesto en un congelador precintado de la morgue, a pesar de que su viuda insistiera en recuperar el cuerpo de su esposo. Pero el horror en este caso es que 12 días después de su defunción, el cadáver del militar fue enterrado bajo control policial y a la fuerza en un cementerio capitalino, tal como lo ordenó el gobierno de Maduro.

A los familiares se les impidió el acceso al sepelio

Su viuda Waleswka Pérez deseaba que Acosta fuese enterrado en Maracay, pero ninguna autoridad o persona del régimen tomó en cuenta su anhelo. Denunció asimismo que el procedimiento fue ilegal tal como con Óscar Pérez,  y ella no pidió ningún servicio funerario.  

El abogado defensor Alonso Roa ante la orden del gobierno de Nicolás Maduro dijo “fue una inhumación controlada. Yo lo maté, yo lo entierro»,  después que una de las hermanas de Acosta reconociera el cuerpo.  

El chavismo decidió repetir el mismo método empleado en 2018 con el capitán Óscar Pérez, sepultado ante una prima y su tía a la fuerza, con el objetivo de impedir se le hiciera una autopsia independiente y que los familiares no vieran el estado del cuerpo. También evitar se hicieran protestas u homenajes, como ocurrió en el sepelio de Fernando Albán concejal opositor.

Lo ocurrido el miércoles pareció el traslado de un preso de máxima seguridad y no la entrega de un cadáver, quien fue llevado en un vehículo negro escoltado por motorizados de la PNB (Policía Nacional Bolivariana). A cuyo paso eran cerradas varias vías de la ciudad para mantener alejada a la prensa.

La FAES (Fuerzas Especiales de la Policía), tomaron el cementerio y el sacerdote se trajo desde las afueras de la capital.

Julio Borges, ex presidente de la Asamblea Nacional expresó: “No le bastó a la dictadura asesinar al capitán Rafael Acosta, sino que decidió secuestrar su cadáver como lo hizo  con Albán. La verdad se sabrá. ¡La justicia llegará!». Por su parte el secretario general de la OEA Luis Almagro dijo: «La dictadura de Maduro sigue avasallando derechos y cometiendo crímenes«.

La inhumación forzada de Acosta coincidió con la presencia en la nación de Sri Ravi Shankar, gurú indio nombrado sorprendentemente por Maduro «mediador de paz».

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