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Cómo de limpio es el aire que respiras

Por   /  26 enero, 2017  /  No hay comentarios

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Está claro que todos necesitamos respirar para mantenernos con vida. Pero, esa simple cuestión nos ha llevado a plantearnos qué tan limpio es el aire que respiramos para vivir.Aunque parezca una obviedad, respirar no es como tener que comprarse un esmoquin para ir a una boda, o dejar de comer hamburguesas para no engordar.

Respirar es una necesidad vital. Piénsalo por un momento. Puedes ir a esa boda con esmoquin o sin él, como también puedes comer o no la hamburguesa, pero ni una ni otra puedes hacerlo sin respirar. Por tanto, respirar es más que un simple acto, es nuestra vida.Si nuestra vida depende de ello, también es fácil llegar a la conclusión de que la calidad del aire que respiramos influirá igualmente en nuestra salud, de modo que si respiramos aire sucio, nuestra salud se verá perjudicada, así como el que se come una hamburguesa en mal estado.

Pese a que la mayoría de las personas de este planeta no lo tengan muy en cuenta, lo cierto es que desde hace más de 40 años, los científicos están analizando la contaminación existente en el aire que respiramos. Durante la primera mitad del siglo XX, la quema de carbón en las centrales eléctricas, en las fábricas y en los hogares llenó el aire del medio oeste de los EE.UU. con unos niveles de contaminación sin precedentes.

El “Smoke”, nombre con el que se suele denominar la contaminación del aire, llegó a bloquear el paso de la luz solar de modo que la gente se vio forzada a portar lámparas para poder ver por dónde iban. En algunas ciudades del este, los niveles de partículas contaminantes, probablemente, excedieron los 1,000 microgramos por metro cúbico, es decir, aproximadamente, el doble de una de las ciudades actual con la peor calidad del aire y una de las más contaminadas del mundo, Pekín. Estos periodos con picos de contaminación tan extremos tanto en los Estados Unidos como en Europa, hicieron que en la agenda de los gobiernos la contaminación del aire se convirtiera en uno de los asuntos más importantes a tratar.

La aparición de los satélites y los datos recabados por los astronautas aceleraron el proceso de alarma general y ayudaron a inspirar el movimiento ecologista. Ya en 1968, Stewart Brand publicó una imagen reveladora en la portada de Whole Earth Catalogue que llamó mucho la atención. En 1972, un miembro de la tripulación del Apolo 17 capturó una imagen similar en el camino a la luna. Conocida popularmente como el Blue Marble (la canica azul), la fotografía es quizás, la imagen más reproducida en la historia de la humanidad y un símbolo mundial de la fragilidad de la Tierra.Ver el mapa interactivo de la calidad del aire en el Atlántico.

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