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Las residencias de ancianos, más allá de la sensación de abandono

Por   /  11 enero, 2019  /  No hay comentarios

Ya sea por una concepción adquirida durante nuestra educación o por una cuestión social, el hecho de elegir una residencia para nuestros mayores sigue siendo aún un tabú. Es muy común que los familiares piensen que después de tantos años, sus mayores se merecen los mejores cuidados y que por tanto, estos deben proceder de ellos mismos y no de personas ajenas a la familia.

Es cierto, nuestros mayores lo merecen. Pero hay situaciones en las que resulta complicado ofrecerles toda la atención especializada que necesitan. Condiciones como el Parkinson y el Alzheimer requieren de una atención específica y, aunque nuestros familiares más ancianos gocen de una salud de hierro, que estén acompañados y entretenidos es vital en esta etapa de su vida.

La ciudad de Sabadell tiene muy claro todo esto, y por ello, pone al servicio de los ciudadanos la residencia Allegra. Esta residencia de ancianos en Sabadell, cuenta con todas las garantías para asegurar a familiares y mayores una atención plena y esmerada en pleno corazón de Sabadell.

El trabajo en equipo de trabajadores y familiares es esencial

Las residencias de ancianos cuentan con un equipo humano altamente especializado. El personal médico y educativo no solo cuenta con la formación adecuada, sino que además tiene que cumplir con ciertos requisitos a nivel empático y de cercanía.

Estos profesionales acompañarán diariamente a los residentes, por lo que es muy importante que muestren una calidez humana sin precedentes. De esta forma, no sólo se adaptarán mejor a su nueva vida, sino que además sentirán que están en un entorno seguro y agradable. Las visitas médicas y la rehabilitación serán un momento mucho más llevadero, e incluso entretenido.

Además, también se anima a las familias a que formen parte de este proceso. Las zonas verdes de las residencias de ancianos son lugares amplios e idílicos, donde podrán disfrutar de largas charlas y actividades con sus hijos, nietos y resto de familiares. ¿Y qué tal disfrutar de una merienda en las estupendas salas de actividades? Seguro que una partida de cartas es algo que nadie se quiere perder.

Que todas las necesidades estén cubiertas no es suficiente. El apoyo familiar es tanto (o más importante) para la felicidad de los residentes y las familias. Así, nuestros mayores sabrán que se sienten queridos por su familia y por el personal, convirtiendo este espacio en un hogar en el que crear nuevos recuerdos.

No sólo necesidades básicas, sino también especializadas

Comer, beber, dormir, una correcta higiene,… Todos sabemos en qué consisten las necesidades básicas. Sin embargo, estar bien alimentados e hidratados no es suficiente. A nivel psicológico, todos necesitamos amor, comprensión, alguien que nos escuche, que nos guíe. Pero también podemos sufrir condiciones médicas que requieran un tipo de atención especial.

Nuestros familiares más ancianos, pueden sufrir de enfermedades degenerativas que afectan a su articulaciones, sentidos e incluso sistema nervioso. Son muy comunes el Alzheimer, la osteoporosis o la esclerosis múltiple y en algunos casos, pueden ser más propensos a sufrir enfermedades cardíacas o ictus.

En medio de este panorama, una atención médica especializada es vital. Fisioterapeutas, médicos y especialistas trabajan codo con codo a diario para atender y tratar todo tipo de dolencias. Ya sean puntuales o crónicas, los residentes podrán disfrutar de servicios médicos de primer nivel. Y es más, en caso de intervenciones quirúrgicas y otros procedimientos invasivos, podrán recibir todos los cuidados como si estuvieran en el hospital (pero con la ventaja de estar acompañados de caras conocidas y personas en las que confían).

La mejor forma de evitar la soledad en mayores

En muchos casos, los mayores viven solos y sienten que esta situación les sobrepasa. Ya sea porque sus hijos viven lejos o porque sus amistades ya no están, muchos de ellos sufren la falta de compañía.

La soledad en mayores ya es, a día de hoy, una enfermedad reconocida. Somos seres sociales y necesitamos tener a nuestro lado a otras personas afines a nosotros. Compartir gustos, charlar y entablar amistades, es algo que necesitamos para ser felices y tener una vida plena. Y en las residencias de ancianos, saben muy bien cómo ofrecer una atención a nivel social y de ocio.

Los animadores y educadores de las residencias organizan actividades para que los mayores se relacionen y disfruten al mismo tiempo. De esta forma, se crean vínculos entre residentes y trabajadores que les hacen sentir acogidos y aceptados. La edad no es un impedimento para entablar nuevas amistades, ya que las necesitamos en cualquier momento de nuestra vida. En compañía, la tercera edad será un periodo aún más maravilloso.

Las residencias de ancianos no son hospitales en los que abandonar a nuestros familiares. Son lugares humanos y agradables, donde profesionales y familiares se dan la mano para hacer de la vida de nuestros mayores, un camino seguro y tranquilo durante muchos años más.

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