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La tragedia de Godella

Por   /  19 marzo, 2019  /  No hay comentarios

Gabriel Salvador vivía junto con su mujer María Gombau y sus dos hijos en un edificio derruido sin condiciones de salubridad e higiene y desde hace un mes se había quedado sin trabajo ya que por tomar estupefacientes, le despidieron del restaurante donde trabajaba. En adelante se dedicó a llevar a su hijo mayor al colegio.

Relatan los vecinos que días antes de la tragedia, los servicios sociales recibieron una llamada de la madre de María e inspeccionaron el lugar, alertando a la Policía local la cual se presentó en la residencia, pudiendo confirmar que los niños y sus progenitores estaban bien.

El 13 de marzo a tan sólo 24 horas de haber sido hallados muertos los dos hermanos presuntamente asesinados en Godella (Valencia), el teléfono del menor contactó a los servicios sociales para dar a conocer una información proporcionada por la familia.

Desde ese instante se coordinó con el colegio San Sebastián de Rocafort donde asistía el niño mayor y la investigación se amplió; pero lamentablemente nada se hizo y el 14 de marzo los niños aparecieron muertos y enterrados

¿Se pudo evitar este abominable hecho?

Probablemente sí, sobre todo porque los servicios sociales se habían percatado de las condiciones de cómo vivían los niños, además tenían los testimonios de la familia y algunos conocidos del sector. Gabriel Salvador y María Gombau consumían drogas y estupefacientes, estaban en tratamiento psiquiátrico y su comportamiento era extraño. Un amigo llegó a decir que no estaban bien de la cabeza.

Godella se encuentra al lado de Santa Barbará, uno de los complejos urbanísticos más tranquilos. Testigos señalan que llegaron a pensar que algo malo podía suceder. Por eso se preguntan ¿cómo los servicios sociales no se dieron cuenta?

Desde el mes de febrero el niño mayor faltaba al colegio y la madre se excusó con las autoridades del mismo, indicando que se trasladarían porque al padre lo cambiarían de trabajo. Sin embrago y desde el centro escolar insistieron que debía acercarse y ella nunca lo hizo. Mientras tanto los pequeños fueron localizados muertos en extrañas circunstancias. 

La sospecha principal recayó en María Gombau, la madre, quien confesó haber tratado de ahogarlos en una fosa séptica. Esta manifestó que iba a reunirse con Dios. Fue localizada dentro de un bidón y luego guió a los oficiales al lugar donde estaban las criaturas. Se trasladó por órdenes judiciales al hospital para un reconocimiento psicológico que le permitiera declarar. 

María viene de una familia adinerada pero siempre quiso vivir a su manera

En 2011 fue detenida y cumplió la sentencia de realizar trabajos sociales en la Casa de la Cultura de Rocafort. Se declara de izquierda, antisistema, animalista y ecologista y por su parte, el marido Gabriel Salvador dice ser un illuminati.

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