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El repliegue de Ciudadanos y deserción del PSC minan bloque constitucional

Por   /  12 septiembre, 2019  /  No hay comentarios

los ciudadanos catalanes se sienten tan español como catalán

El constitucionalismo fue un tema tardío en Cataluña debido a que siempre se manejó con discreción entre aquellos que pensaran diferente. Y porque en la capital el nacionalismo fue detenido y ganó fama de autonomista mientras que en Barcelona se estaban fundando las bases de un Estado.

En el territorio catalán ese constitucionalismo que congregara a los tres partidos (centro, derecha e izquierda), fue muy efímero y concordó con la etapa definitiva del procés. Duró unos meses apenas y de ese período de unión antinacionalista quedó sólo la foto. 

Se daría paso a una alianza entre Esquerra Republicana y el PSC con el fin de relegar al PP; un golpe parlamentario que estimuló el cambio.

La relación entre Ciudadanos y la Sociedad Civil Catalana se dañó y los órganos de la Ejecutiva culpan a la nueva dirección de SCC. Carina Mejías diputada de Ciudadanos piensa que su partido ‘la defraudó’. “Porque el PSC ha querido manipular, sobre todo por la supuesta corrupción de sus líderes y el abandono o rendición en la lucha contra el independentismo”. Para Mejías hay que “reconstruirlo para conservar la unidad”.

Pedro Sánchez ganó la Presidencia del Gobierno por los votos de todas las fuerzas legislativas y este escribió una sentencia sobre su lápida cuando a un año de la declaración de Puigdemont declaró que no diferenciaba entre los parlamentarios, quienes eran o no constitucionalistas.

El PSN en Navarra estableció un pacto con el nacionalismo vasco, donde Bildu prefirió abstenerse y no permitir un gobierno con Navarra Suma a la cabeza. En el centro la brecha constitucional es indudable, pues el partido Ciudadanos considera a los socialistas como otra fuerza nacionalista.

En Cataluña los analistas electorales hablan de una reedición de los tripartitos de Montilla y Maragall. En Cataluña el PP es una fuerza secundaria y Alejandro Fernández como líder de la formación busca restituirle su papel e importancia. Mientras el partido de Albert Rivera, la primera fuerza no nacionalista que obtenía escaños ya no es una alternativa. 

Internamente hay un gran descontento, primero porque la carismática Inés Arrimadas se mudó a Madrid y segundo porque Manuel Valls también hizo un cambio a Ciudadanos para lograr la Alcaldía de Barcelona.

El rompimiento de la unidad de los partidos estimuló pequeñas rupturas y un efecto de debilidad o cansancio, cuando los no nacionalistas se congregaron en el llamado constitucionalismo, que sabemos ha ido decayendo.

Estamos al umbral de una nueva Diada, pero hay el temor que el 16 de octubre es la fecha tope para cohesionarse, y a la vez queda el consuelo de que los independentistas sí están más divididos que los catalanes no nacionalistas.

Habrá que esperar lo que sucederá en los próximos días, la historia ya está escrita.

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