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Danza contemporánea: un estilo que no es para todos los públicos

Por   /  26 agosto, 2019  /  No hay comentarios

El mundo de la danza es apasionante. La cantidad de estilos que existen hacen que el abanico, tanto para los propios bailarines como para el público, sea infinito. Esto es algo que se debe tener en cuenta, sobre todo para aquellos que quieran comenzar a practicar danza.

En ese sentido, la mayoría de personas piensa que las clases de danza contemporánea son la mejor opción, ya que se trata de un estilo actual y puede estar más cerca de los gustos actuales. Sin embargo, esta no suele ser la mejor opción a la hora de elegir clases de baile.

¿Por qué la danza contemporánea no es la mejor opción?

Precisamente esa característica de ‘actualidad’ lo convierte en un estilo complejo para dar los primeros pasos en el mundo de la danza. Para comenzar, es un subgénero infinito. Hay una gran cantidad de tendencias, que comenzaron a surgir a lo largo del siglo XX y que requieren de una gran implicación para estar al día. Danza africana, breakdance, afrocontemporánea, todas ellas tienen base -aunque parezca increíble- en la danza clásica.

Además, por sus propias características, las danzas de tipo contemporáneo exigen un gran esfuerzo corporal por parte de las personas que lo practican. Más que la danza clásica (lo que tradicionalmente se conoce como ballet) o el modern jazz. Aquel o aquella que quiera practicar danza contemporánea debe estar dispuesto a rodar por el suelo, ejecutar complicados saltos y piruetas en ocasiones y mantener una forma física excepcional.

También es más compleja de entender. Mientras que la danza clásica tiene su base formal en la dramaturgia, en el teatro, en la danza contemporánea se estilan los montajes conceptuales, no lineales, que hacen que para el bailarín o la bailarina sea más complejo comprender qué se hace y qué se quiere transmitir. Y si no transmite, la danza no es nada.

¿Qué estilos son mejores para comenzar?

Los ya citados, la danza clásica y el modern jazz, son los dos estilos más aconsejables para aquellos que se inician en la danza. En estos dos estilos se encuentra la base de todo lo posterior, por lo que iniciarse ellos es poner los pilares de un conocimiento que después puede dirigirse hacia otras preferencias más experimentales o actuales.

Aunque la danza en ningún caso está exenta de técnica, la clásica y el modern jazz no requieren de una formación especialmente compleja, ni necesitan que la persona que lo practique esté especialmente dotada, desde el punto de vista físico.

El ballet requiere de la intervención de todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies. Obligará a trabajar la coordinación, conocer el uso de las puntas y acostumbrar al cuerpo a posturas fluidas, etéreas, bellas. Por su parte, el modern jazz es una fusión de danzas más contemporáneas en las que el tronco toma especial protagonismo.

Cualquiera de estas dos opciones -¿y por qué no las dos a la vez, incluso?- son idóneas para aquella persona que quiera comenzar a bailar.

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